Lizzie Borden: ¿Asesina, víctima o el monstruo que nunca pudimos conocer?
Hay historias de true crime que terminan cuando se descubre al culpable. La de Lizzie Borden es todo lo contrario: comienza precisamente porque nunca supimos con certeza quién fue el culpable. Hace unos días terminé de ver en Netflix Monster: The Lizzie Borden Story y tengo que decirlo: pocas veces una producción de la franquicia Monster me había dejado con tantas preguntas al terminar.

La historia de Lizzie Borden no es nueva. De hecho, ocurrió hace más de 130 años. Pero la serie consigue algo interesante: tomar uno de los casos criminales más famosos de Estados Unidos y convertirlo en una historia sobre violencia, familia, clase social, mujeres en la época victoriana, sexualidad, poder y, sobre todo, una pregunta que sigue sin respuesta:
¿Lizzie Borden realmente mató a su padre y a su madrastra?
Y aunque la historia oficial dice que fue declarada inocente, la duda nunca desapareció.
Fall River, Massachusetts: el comienzo
Para entender a Lizzie hay que regresar a Fall River, Massachusetts, a finales del siglo XIX.
Lizzie Andrew Borden nació en 1860 en una familia relativamente acomodada. Su padre, Andrew Borden, había construido una considerable fortuna trabajando en negocios relacionados con bienes raíces y manufactura. Sin embargo, la familia llevaba una vida bastante más austera de lo que podríamos imaginar para alguien con dinero.
La relación familiar tampoco era precisamente cálida.
La madre de Lizzie murió cuando ella era niña y su hermana mayor, Emma, asumió durante buena parte de su juventud un papel protector. Andrew posteriormente se casó con Abby Durfee Gray, quien se convirtió en la madrastra de Lizzie y Emma.
Con el tiempo, la relación entre Lizzie y Abby se volvió complicada.
La familia tenía además conflictos relacionados con dinero, propiedades y herencias. Andrew había realizado transferencias de propiedades a Abby, algo que aparentemente generaba resentimiento entre las hermanas y su padre.
Pero aquí comienza uno de los problemas más grandes al intentar reconstruir esta historia:
no sabemos exactamente qué ocurría dentro de aquella casa.
Muchos de los detalles que hoy conocemos provienen de declaraciones posteriores, testimonios, periódicos y reconstrucciones hechas décadas después.
Y ahí es precisamente donde la historia real empieza a mezclarse con el mito.
La mañana que lo cambió todo
El 4 de agosto de 1892, Andrew Borden regresó a su casa después de salir por la mañana.
Horas después, su cuerpo fue encontrado en el sofá de la sala.
Había sido brutalmente golpeado con un hacha.
Poco después, el cuerpo de Abby Borden fue encontrado en una habitación del segundo piso. También había sido asesinada con múltiples golpes.
Andrew recibió aproximadamente 11 golpes y Abby alrededor de 19, aunque durante generaciones la historia se transformaría en algo mucho más macabro gracias a una famosa rima infantil que exageraba las cifras.
Lo que ocurrió dentro de aquella casa se convirtió inmediatamente en un misterio.
Y había algo que hacía el caso todavía más desconcertante:
Lizzie estaba en la casa.
¿Por qué sospecharon de Lizzie?
Lizzie tenía 32 años cuando ocurrieron los asesinatos.
Al principio no fue simplemente señalada como culpable. Pero poco a poco las sospechas comenzaron a concentrarse en ella.
Su comportamiento, sus declaraciones y algunas inconsistencias en su relato llamaron la atención de los investigadores.
Uno de los elementos que posteriormente alimentaría las sospechas fue que Lizzie ofreció diferentes explicaciones sobre lo que estaba haciendo durante el tiempo en que ocurrieron los asesinatos.
También existían tensiones familiares y posibles motivos económicos que la fiscalía utilizaría posteriormente para construir su caso.
Y hubo otro detalle particularmente extraño: el día anterior a los asesinatos, Lizzie intentó comprar un producto químico altamente tóxico, aunque afirmó que lo necesitaba para proteger una prenda de piel de las polillas.
¿Era realmente una coincidencia?
¿Era una pista?
¿O simplemente otro detalle que adquirió una dimensión diferente después de que sus padres aparecieran muertos?
Nunca lo sabremos con certeza.
El arresto
El 11 de agosto de 1892, apenas una semana después de los asesinatos, Lizzie fue arrestada.
La prensa se volvió loca.
Y esto es importante: Lizzie Borden fue una celebridad criminal mucho antes de que existieran la televisión, internet o las redes sociales.
Los periódicos publicaban prácticamente cualquier detalle relacionado con el caso.
La imagen de una mujer aparentemente respetable, perteneciente a una familia acomodada y acusada de asesinar brutalmente a su padre y a su madrastra era irresistible para la prensa.
El caso tenía todos los ingredientes de un escándalo nacional.
Dinero.
Familia.
Sexo.
Herencia.
Violencia.
Y una mujer en el centro de todo.
El juicio del siglo
El juicio comenzó en junio de 1893 en New Bedford, Massachusetts.
La acusación intentó demostrar que Lizzie tenía motivos económicos y familiares para querer eliminar a su padre y a Abby.
Pero el caso de la fiscalía tenía un problema enorme:
no existía un arma homicida que pudiera vincular de manera concluyente a Lizzie con los asesinatos.
Tampoco existía una confesión.
Y la evidencia física disponible no era suficiente para cerrar el caso.
La defensa aprovechó esas debilidades.
Lizzie, vestida de negro y presentada ante el jurado como una mujer respetable y delicada, se convirtió en una figura todavía más fascinante para el público.
Su defensa argumentó que las sospechas estaban construidas principalmente sobre circunstancias y prejuicios, no sobre pruebas suficientes.
Y después de aproximadamente una hora de deliberación, el jurado regresó con su veredicto.
No culpable.
Lizzie Borden quedó libre.
Entonces... ¿fue inocente?
Aquí es donde la historia se vuelve realmente interesante.
Legalmente, Lizzie fue declarada no culpable.
Eso es un hecho.
Pero que haya sido absuelta no significa que sepamos quién cometió los asesinatos.
Y tampoco significa que las sospechas desaparecieran.
Durante el resto de su vida, Lizzie estuvo marcada por el caso.
Algunos habitantes de Fall River nunca volvieron a verla de la misma manera.
Ella y su hermana Emma heredaron una considerable cantidad de dinero y posteriormente compraron una enorme casa conocida como Maplecroft.
Pero la vida después del juicio no fue exactamente el final feliz que uno podría imaginar.
La vida después de los asesinatos
Lizzie continuó viviendo en Fall River y disfrutó de una vida económicamente cómoda.
También viajó y mantuvo una vida social que contrastaba con la imagen de la mujer recluida que algunas versiones posteriores de la historia han creado.
Pero su relación con Emma eventualmente se deterioró.
Las hermanas, que habían sido extremadamente cercanas, terminaron separándose.
Uno de los factores fue la relación de Lizzie con la actriz Nance O'Neil, con quien desarrolló una amistad cercana años después del juicio.
Y aquí Netflix toma algunas libertades importantes.
En Monster, Nance aparece relacionada con Lizzie durante el juicio. Eso no ocurrió así en la vida real. Su amistad comenzó alrededor de 1904, más de una década después de que Lizzie fuera absuelta.
Es uno de varios ejemplos de cómo la serie utiliza elementos reales para construir una narrativa dramática.
¿Qué pasó finalmente con Lizzie?
Lizzie Borden murió en 1927, a los 66 años.
Murió sin haber confesado los asesinatos.
Su hermana Emma murió apenas unos días después.
Ambas fueron enterradas junto a sus padres en Fall River.
Y aquí está lo más fascinante:
el caso oficialmente terminó, pero el misterio nunca lo hizo.
Nadie fue condenado por los asesinatos de Andrew y Abby Borden.
Lizzie fue absuelta.
Y, hasta el día de hoy, seguimos sin saber con absoluta certeza qué ocurrió dentro de aquella casa el 4 de agosto de 1892.
Y entonces llegó Netflix...
Cuando vi Monster: The Lizzie Borden Story, lo primero que pensé fue: esto no es simplemente otra serie de asesinos.
La cuarta temporada de Monster, creada por Ryan Murphy e Ian Brennan, es la primera de la antología que se concentra en una protagonista femenina y utiliza el caso Borden para explorar no solamente los asesinatos, sino también las restricciones sociales impuestas a las mujeres durante el siglo XIX.
Netflix — Monster: The Lizzie Borden Story
La serie tiene ocho episodios y está protagonizada por Ella Beatty como Lizzie Borden, Vicky Krieps como Bridget “Maggie” Sullivan, Charlie Hunnam como Andrew Borden y Rebecca Hall como Abby Borden.
Y aquí quiero hacer una distinción importante:
la serie no es un documental.
Netflix toma los hechos históricos como punto de partida y llena los espacios que la historia real dejó vacíos con dramatización y ficción.
Por ejemplo, la serie presenta una relación mucho más directa entre Lizzie y la sirvienta Bridget “Maggie” Sullivan, incluyendo su participación en los asesinatos. Eso forma parte de la interpretación dramática de la serie, no de un hecho históricamente establecido.
Y eso, para mí, es precisamente lo que hace interesante verla.
Porque después de terminar un episodio puedes regresar a investigar:
¿Esto realmente pasó?
Y muchas veces la respuesta es:
sí... pero no exactamente así.
¿Por qué creo que tienes que verla?
Porque Monster: The Lizzie Borden Story no intenta simplemente decirte:
"Aquí tienes a otra asesina."
La serie intenta preguntarte algo mucho más incómodo:
¿Qué convierte a una persona en un monstruo?
¿Es la violencia?
¿Es el entorno?
¿Es el abuso?
¿Es la frustración?
¿Es el deseo de libertad?
¿Es el dinero?
¿O simplemente somos nosotros quienes necesitamos encontrar una explicación para algo que no podemos comprender?
Y eso es lo que me gustó de esta temporada.
La serie no necesariamente intenta que ames a Lizzie, ni que la odies. Intenta que la observes.
Que la cuestiones.
Que dudes.
Y, sobre todo, que llegues al final preguntándote si realmente conociste a la mujer detrás del mito.
Mi veredicto
Después de haber visto varias temporadas de Monster, puedo decir que esta es una de las representaciones que más me ha interesado de un caso de true crime.
No porque sea necesariamente la versión más fiel de Lizzie Borden —no lo es— sino porque consigue algo que el buen true crime debería hacer:
hacerte investigar después de apagar la televisión.
La verdadera historia de Lizzie Borden es incluso más extraña que algunas partes de la ficción.
Una mujer acusada de asesinar a sus padres.
Un juicio que paralizó a Estados Unidos.
Una absolución.
Una familia destruida.
Una fortuna.
Una vida marcada para siempre.
Y un misterio que sobrevivió a todos sus protagonistas.
Más de un siglo después, todavía seguimos preguntando:
¿Lizzie Borden fue una asesina que escapó de la justicia... o una mujer inocente atrapada en uno de los casos criminales más famosos de la historia estadounidense?
La verdad es que probablemente nunca tendremos una respuesta definitiva.
Y quizás precisamente por eso seguimos hablando de ella.
Así que si te gusta el true crime, los misterios históricos y las historias que te dejan pensando después de los créditos, dale una oportunidad a Monster: The Lizzie Borden Story.
Eso sí: después de verla, hazte un favor.
Investiga la historia real.
Porque esta vez, la realidad es tan fascinante como la ficción.
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